Bombillas LED: un ahorro energético

El ahorro energético es tendencia no solo por un tema de economía sino también por sostenibilidad. Existen diferentes acciones que puedes hacer para contribuir al ahorro energético inteligente.

Una de las acciones más sencillas y que ha demostrado ser eficiente, es el uso de bombillas LED, una alternativa ecológica y económica. Sin embargo, tras su popularidad se han creado algunas dudas y mitos entorno a ellas. Por eso, aquí te contamos todo sobre el funcionamiento y las ventajas de usar lámparas LED.

Tipos de bombillas para el hogar

Para evaluar los diferentes tipos de bombillas en virtud de la sostenibilidad, tomaremos en cuenta su eficiencia lumínica, que es la cantidad de luz que se emiten y su relación con la energía consumida. Para esto, evaluaremos los lúmenes y la potencia.

Los “lúmenes” (lm) son la unidad de medida que se utiliza para describir el flujo de luminosidad. Estos indican la cantidad de luz que se emite y que es percibida por los humanos.

Y la potencia es el nivel de energía medida en vatios (W) que utiliza unas bombillas para su funcionamiento.

  • Bombillas incandescentes: estas fueron la primera opción desarrollada, su funcionamiento es a través de filamentos de wolframio que se calientan y por medio de la alta temperatura se origina la luz.

Son bombillas de bajo costo, pero con promedio corto de vida y una eficiencia lumínica baja, pues para producir 1200 lm requiere de 120 W.

  • Bombillas halógenas: estas tienen el mismo mecanismo que las bombillas incandescentes, pero incluyen en su estructura gas halógeno, el cual evita que se evapore el wolframio, lo que aumenta la durabilidad de la bombilla. Su eficiencia lumínica es igual a 1200 lm / 62W.
  • Bombillas fluorescentes: este tipo de lámparas tienen un mejor rendimiento que las incandescentes. Su vida útil es más larga y pueden funcionar entre 12.000 y 20.000 horas. Su trabajo se genera a partir del vapor de mercurio
  • Bombillas de bajo consumo: estas son una opción similar a las bombillas fluorescentes, pero con un promedio de consumo menor. Su eficiencia lumínica está en los 1200 lm / 30W y tiene una durabilidad promedio de 15.000 horas.

¿Por qué preferir las bombillas LED?

Las características de las bombillas LED, sobrepasan  la eficiencia de los demás tipos de bombillas. Estas lámparas tienen un tiempo de vida útil de hasta 30 años, algo similar a 50.000 horas de uso.

Su eficiencia lumínica supone que para producir 1200 lm se requieren solo 10 W, lo que se traduce a un consumo de hasta 80% menos que el de las tradicionales bombillas incandescentes.

El trabajo de las luces LED se produce a partir de la conversión de la energía en luz, este funcionamiento no genera calor y soporta así un número de ciclos de uso muy superior a las bombillas tradicionales.

Esto deja en evidencia que las lámparas LED, no solos son preferibles por su eficiencia lumínica, sino que su funcionamiento y materiales en sí mismos son más ecológicos. Las bombillas incandescentes generan altas temperaturas, las halógenas conllevan gas, y las fluorescentes trabajan con mercurio.

Estas características generan mayor consumo de energía, emiten en su función mayores gases de efecto invernadero y contaminan más con sus materiales.

¿Cómo funciona una bombilla LED?

LED significa diodo emisor de luz (light emittingdiode). Las lámparas LED están compuestas por muchos de estos pequeños dispositivos, ya que cada uno por sí solo no produce un mínimo de luz para ser útil.

Los diodos funcionan como semiconductores, convierten la energía en luz, a diferencia de las bombillas incandescentes que producen calor para generarla, por esto las lámparas LED irradian menos calor.

En las lámparas LED encontramos el material conductor que es encargado de activar el chip receptor, unidos a estos están los postes conductores, un ánodo (positivo) y un cátodo (negativo), hay un cable conductor que une ambos polos y por ultimo está el lente de la lámpara.

Ahora, ¿Cómo funciona una lámpara LED?Al llegar la energía a los diodos, estos se cargan y requieren liberar energía, esa liberación llega al chip receptor y es cuando se produce la luz. Todo esto ocurre en microsegundo, pues una lámpara LED, enciende al momento, no requiere recargarse o calentarse.

Mitos y controversias sobre las lámparas LED

En los últimos 25 años las luces LED han ganado terreno, de hecho se han convertido en la única opción, al menos en Europa, ya que desde septiembre del 2012 la Unión Europea prohibió la venta de bombillas incandescentes.

Producto de esta gran relevancia, se han creado muchas ideas extremas acerca de uso de estas lámparas. Aquí mostramos algunas de esas ideas y que tan ciertas son.

  • “Las lámparas LED son muy caras”. Es cierto que este tipo de bombillas son significativamente más costosas que las incandescentes, pero debido a su popularidad y competencia los precios se han vuelto más accesible que hace 15 o 10 años. Igual, aunque tenga un mayor costo, esto resulta un ahorro a largo plazo, dado que el tiempo de vida de las luces LED es mucho mayor.
  • “Las luces LED no contaminan”. Este tipo de luces igual requiere de energía para su funcionamiento y de materiales para su elaboración, así que igual genera contaminación. Pero su impacto sobre el medio ambiente es menor al de las demás opciones de bombillas, no incluye gases o mercurio en su función y duran más.
  • “Estas lámparas no emiten rayos UV”. Al igual que la contaminación, estas bombillas también producen campos magnéticos y rayos UV, pero con menor intensidad.
  • “Tienen efecto negativo sobre la salud”. Esta observación aun presenta muchas dudas, no hay estudios que lo confirmen o nieguen por completo. El único dato certero que se tiene hasta el momento, es que la luz azul puede interferir con el sueño, pero esta luz es similar al de las pantallas de ordenadores y teléfonos inteligentes, así que su impacto no es realmente significativo.

Con todo, queda bastante claro cuáles son las ventajas de usar bombillas LED. Se trata de calidad, durabilidad, menor contaminación e impacto ambiental, además de un importante ahorro en la energía eléctrica.

Como suma, la industria no ha dejado pasar este auge y son innumerables los diseños, colores y aplicaciones que se pueden tener con las luces LED. Una acción ecológica que no obliga a renunciar al buen gusto.

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