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La contaminación por plástico en los océanos

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el plastico y los oceanos

El gran problema de la contaminación por plástico en los océanos.

El plástico es un material muy útil para nuestras actividades diarias. Vasos, botellas, juguetes, bastoncillos de oídos, bolsas, cepillos de dientes, entre otros… son los objetos que podemos encontrar en el mercado que son elaborados de este elemento. Sin embargo, desde sus orígenes el uso del plástico ha sido una práctica insostenible, ya que fomenta la cultura de utilizar y descartar.

Cuando procedemos a deshacernos de estos materiales, los mismos tienen destinos diferentes: terminar en un vertedero, reciclarse o incinerarse. Pero existe un porcentaje considerable del plástico desechado que acaba en los mares. Esto ocurre porque las precipitaciones y los fuertes vientos, arrastran los residuos hasta los sistemas de alcantarillado, de allí llegan a los ríos y posteriormente desembocan en el océano.

En la actualidad, se ha descubierto plástico en casi todas las partes del mundo, desde el Ártico hasta la Antártida. Por su fácil dispersión, puede llegar a lugares inimaginables como lo es el fondo marino a más de 10.000 metros de profundidad.

En este artículo, te contaremos datos importantes sobre la producción de plástico a nivel mundial, cómo afecta esta problemática a alcanzar la sostenibilidad ambiental y qué podemos hacer para detener esta crisis.

Lo que nadie te va a decir acerca de la contaminación por plástico en los océanos

Producción mundial de plástico

Según cifras de la ONU Medio Ambiente, la producción global de plástico para el año 2018 rondó aproximadamente las 360 millones de toneladas métricas. Además, desde la década de los 50 -época en la que esta materia prima comenzó a ser usada para fabricar diversos artículos- se han producido alrededor de 8.3 mil millones de toneladas de este material, lo que es igual a la magnitud de unos mil millones de elefantes aproximadamente.

Asia encabeza la lista como la región más productora de plástico, abarcando un 30% de la producción total. Le sigue América del Norte con un 18% y Europa cierra el top 3 fabricando un 17% de la oferta global.

Un gran porcentaje de esta producción acaba desechada en el mar. Aunque es difícil calcular dicho porcentaje, gracias a un modelo teórico cuantitativo, se estima que hay más de 5 billones de fragmentos de plásticos, lo que es igual a 268.940 toneladas de este componente flotando en el océano, sin contar el material que se encuentra en las playas y en el fondo marino.

La magnitud de plástico existente en los océanos es alarmante, ya que puede perdurar durante décadas afectando a la fauna marina y a los ecosistemas.

¿Qué ocurre luego que el plástico llega al océano?

La respuesta es sencilla: degradarse. El proceso de degradación de este material depende del objeto. Para tener una noción, un globo tarda en descomponerse 6 meses aproximadamente, mientras que un hilo de pesca puede demorarse más de 600 años.

plastico en el oceano

Sin embargo, esto depende de otros factores naturales: la radiación ultravioleta proveniente del sol y las corrientes oceánicas. La influencia de estas variables, hace que los trozos más grandes se conviertan en microplásticos.

Estos tienden a ser muchísimo más peligrosos, puesto que ciertos cetáceos no pueden diferenciarlos del plancton –su principal alimento–  y los consumen.

Además de los cetáceos, más de 700 especies marinas sufren los efectos devastadores de este fenómeno. Traduciéndoseen millones de aves y miles de mamíferos marinos muertos por año a causa de asfixia por consumo de este componente.

Y por si esto fuera poco, parte del pescado que llega a la mesa de nuestros hogares trae consigo microplásticos. Los productos de higiene y limpieza también pueden venir contaminados de microplásticos, debido a que los filtros usados por estos fabricantes no son capaces de depurar estos objetos de diminuto tamaño.

¿Qué podemos hacer para frenar esta problemática?

Aunque el reciclaje del plástico parezca una de las soluciones más innovadoras para enfrentar esta catástrofe, realmente es una práctica insostenible. ¿Por qué? Muchos de los desechos plásticos almacenados no se les da el tratamiento adecuado, son convertidos en objetos más contaminantes, se exportan a países subdesarrollados o terminan siendo quemados o descartados.

Por esta razón, la alternativa más factible es atacar la raíz del problema: el consumo excesivo de plástico. ¿Cómo podemos hacerlo? Prestándole más atención a los empaques de nuestras compras, cambiando el uso de las bolsas de plástico por las ecológicas, evitando los productos de belleza e higiene envasados en plástico, optando por afeitadoras eléctricas, filtrando el agua antes que comprarla en envases de plástico… en fin reduciendo el uso de este material a toda costa.

Recordemos que esta tarea no solo le corresponde a la administración pública, es un deber y una responsabilidad de toda la ciudadanía. Así que tenemos que actuar de inmediato para tener mares más limpios y libres de este componente.

Y tú, ¿qué haces en tu hogar para frenar la demanda global de plástico?

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